2019-09-17T15:21:04+00:0017/09/2019|Etiquetas: , , , |

Por: Suresh Kumar – Director de Gestión de Productos & Pagos de Valid

Apple ha entrado en un nuevo territorio al ofrecer su primera tarjeta de crédito, y el gigante de la tecnología no quiere correr riesgos. Antes de sacar la tarjeta para su uso masivo en agosto, Apple lanzó una tarjeta de titanio, con más peso, solo para un número limitado de usuarios objetivo. Y desde el punto de vista del fabricante, ese paso ha sido fundamental.

Emitida a través de Goldman Sachs y funcionando en la red de Mastercard, la tarjeta Apple Card promete «repensarlo todo» en cuanto a tarjetas de crédito. En primer lugar, la tarjeta funciona casi exclusivamente desde la aplicación Wallet, tanto, que la tarjeta física es considerada más bien como un respaldo o copia de seguridad (no tiene un número o CVV). En segundo lugar, la interfaz de la tarjeta con la aplicación anima a los usuarios a pagar menos intereses, con controles que dan a los usuarios la opción de pagar más o menos intereses cada mes. En tercer lugar, y por último, la mayoría de las otras tarjetas más pesadas están hechas de acero inoxidable cepillado. Fiel a su tradición de distinción, Apple se desmarca usando Titanio en su tarjeta.

Como ocurre con la mayoría de los productos de Apple –y especialmente para algo que es muy diferente de su habitual gama de productos como los iPhones, MacBooks y iPads–, no faltaron discusiones en Internet ni la cobertura de los medios. De hecho, cientos de miles de usuarios hicieron la solicitud para recibir la tarjeta, lo que podría generar problemas de fabricación para Apple.

Anteriormente, las tarjetas de crédito de titanio se reservaban para grupos pequeños y de élite, lo que aumentaba su atractivo y limitaba su disponibilidad. Por ejemplo, la tarjeta de titanio anodizado Amex Centurion Card solo podrá solicitarse después de que se reciba una invitación, y solo está disponible para quienes tienen un gasto anual de USD 350.000 y dinero para pagar la cuota anual de USD 2.500 además de una tarifa por concepto de iniciación de USD 7,500 una única vez. En comparación, la tarjeta Apple Card, aunque también es de titanio, no cobra una cuota anual y aprueba a los solicitantes de acuerdo con los mismos criterios de la mayoría de las tarjetas estándar de crédito, y para su aprobación exige 600 puntos de crédito como umbral mínimo.

Un lanzamiento más lento puede evitar varios problemas de fabricación

Las pruebas piloto son una buena práctica cuando una empresa entra en el territorio de los nuevos productos (especialmente cuando cientos de miles están en la fila para poder recibir ese producto), pero en el caso de Apple Card, el concepto de tarjeta de titanio a gran escala es algo nuevo para todo el sector. Limitar el número de tarjetas de crédito en un principio reduce los posibles problemas de fabricación que podrían haber ocurrido en un lanzamiento completo:

Experiencia del Consumidor: Al igual que con cualquier producto nuevo, Apple debe probar la experiencia del consumidor. Las pruebas piloto de Apple Card podrían determinar si habría problemas de descarga electrostática (ESD, por sus siglas en inglés) cuando los usuarios introducen la tarjeta en los lectores de chips. Asismismo, teniendo en cuenta que ningún otro emisor de tarjetas ha utilizado titanio en esas cantidades, las pruebas para detectar cualquier falla técnica en el diseño eran cruciales. Además, estas son principalmente tarjetas de contacto, utilizadas para hacer una inscripción inicial en el iPhone y también en cualquier tienda que no disponga de Apple Pay. Someter a prueba esta función de inscripción garantiza que la experiencia del consumidor no se vea perjudicada incluso desde el principio de uso. Si la inscripción es difícil podría animar a los usuarios a volver a dirigir la mirada a las opciones de pago tradicionales.

Cadena de Suministro: Apple necesitaba someter a prueba cada paso del proceso de la cadena de suministro en un grupo más pequeño de personas para entender los problemas con los que podría encontrarse durante una producción a gran escala. Para empezar, la cadena de suministro de fabricación de la tarjeta Apple Card es muy diferente a la de una tarjeta de titanio más exclusiva, por lo que el acceso rápido a grandes cantidades de titanio podría convertirse rápidamente en un problema. Apple tenía que asegurarse de que los procesos de la cadena de suministro y de fabricación tuvieran acceso a un stock adecuado de titanio para producir miles
–y, potencialmente, millones– de tarjetas. Con las tarjetas creadas, Apple entonces tendría que enviar la tarjeta física a miles de usuarios, por lo que la remesa y el envío de materiales fueran otros puntos a considerar en la cadena de suministro. Estas tarjetas más pesadas deben viajar con seguridad a través de los sistemas de correos mientras permanecen adheridas en su envoltorio de presentación durante todo el proceso.

Las pruebas piloto demostraron que han sido útiles

Gracias a las pruebas piloto, Apple descubrió problemas materiales en el diseño de titanio de la tarjeta: La superficie blanca y limpia de la tarjeta de titanio se raya fácilmente. Por ese motivo, Apple ha actualizado la página de soporte de la tarjeta para incluir instrucciones de cuidado. Se recomienda a los usuarios no poner la tarjeta en contacto con monedas sueltas, llaves u otros materiales duros. Asimismo, el denim y el cuero se enumeran como tejidos que se deben evitar, ya que podrían causar una decoloración permanente que «no se quita lavando la tarjeta». Dado que las billeteras son mayormente hechas de cuero y que el denim es una opción más popular para los accesorios de vestir, será interesante ver si Apple tendrá en cuenta la fragilidad de la tarjeta en el futuro, tal vez produciendo una tarjeta Apple Card 2.0 más duradera que los usuarios puedan guardar en sus billeteras.

El lanzamiento de la nueva tarjeta Apple Card no solo pone en juego la reputación de Apple, sino que también es la primera tarjeta de crédito de Goldman Sachs. Ya sea desde la perspectiva del perfil financiero o de la fabricación, Apple fue inteligente al avanzar de manera comedida: es más fácil retirar unas pocas tarjetas en lugar de un millón de cuentas activas.