2018-12-03T15:02:08+00:0030/11/2018|Etiquetas: , |

Por: Emilija Rasinskaite y Chris Mermigas

Los nuevos cambios en la Ley de Agua potable y Sustancias Tóxicas, de 1986, California (CA), más comúnmente conocida como «Proposición 65» o «Prop 65», han tenido un efecto dominó entre los vendedores minoristas, pasando por fabricantes y proveedores de componentes, como Valid. Al igual que otros fabricantes y proveedores, Valid produce productos acabados para sus clientes, que luego se revenden y/o distribuyen en todo el país, e incluso a nivel mundial. Las nuevas etiquetas de advertencia sobre la Proposición 65 exigen que Valid, fabricantes y proveedores deben comprender mejor los impactos ambientales y de seguridad de sus productos, o la forma en que sus componentes pueden afectar un producto acabado, asumiendo que se podría vender en California.

La Proposición 65 fue promulgada para identificar las sustancias químicas presentes en productos y materiales vendidos en California que podrían causar cáncer, defectos congénitos, o daños reproductivos. La Proposición 65 requiere que las compañías (específicamente fabricantes de productos, proveedores, envasadores, productores o distribuidores) que hagan negocios en CA, o vendan productos para residentes de CA, coloquen una etiqueta de advertencia indicando si sus productos contienen cualquiera de las 950 sustancias químicas identificadas que exceden los límites de seguridad. Con la regulación adicional de 2018, la responsabilidad de proporcionar una advertencia se transfirió de los minoristas, proveedores y fabricantes. Sin embargo, los vendedores minoristas siguen siendo responsables por colocar y mantener las etiquetas de advertencia.

El cumplimiento de la Proposición 65 se puede lograr de una de las siguientes tres maneras:

  1. Los materiales o productos suministrados al minorista no contienen sustancias químicas presentes en la lista de la Proposición 65.
  2. Ninguna de las sustancias químicas utilizadas en los materiales o productos suministrados al vendedor minorista pueden ser más altos que los niveles de seguridad descritos en la Ley de Agua Potable y Sustancias Tóxicas de 1986 ( «Ley»), incluyendo los «Niveles de Riesgo Significativo Ausentes» (No Significant Risk Levels – NSRLs) y Niveles de Dosis Máxima Permitida (Maximum Allowable Dose Levels – MADLs).
  3. Los materiales y/o productos suministrados al vendedor minorista contienen sustancias químicas en la lista de la Proposición 65 que exceden los niveles de seguridad. En este caso, el fabricante o el proveedor debe poner una etiqueta de advertencia.

Para saber más sobre la Propuesta 65, visite el sitio web de CA en: https://oehha.ca.gov/proposition-65.

Vea a continuación algunos trucos y trampas posibles que todas las empresas deben conocer:

  1. Los fabricantes y proveedores suelen consultar las Hojas de Datos de Seguridad (Safety Data Sheets –SDS) para obtener información química o tóxica. Sin embargo, las SDS no son suficientes para determinar si un producto finalizado tiene una de las sustancias químicas presentes, o si los niveles de las sustancias están dentro de los límites de seguridad. Las SDS son esencialmente listas de ingredientes, y sin la realización de pruebas más específicas es difícil asumir que el producto finalizado contiene trazas de las sustancias enumeradas en la Proposición 65. Además, las SDS que no contienen el 100% de la composición química solo pueden identificar un compuesto químico como material propietario, y solo se requiere que se informen los productos químicos peligrosos. La clasificación de productos químicos peligrosos no es igual a la de la lista de sustancias identificadas por la Proposición 65. Esto crea un riesgo de no citar una sustancia identificada en la Proposición 65 que no está presente en la SDS.
  1. Para los productos por debajo de los niveles de seguridad, las etiquetas de advertencia son opcionales. Los fabricantes y proveedores que entregan productos al vendedor minorista no determinan especificaciones gráficas, tampoco si se usará una etiqueta de advertencia. Por ejemplo, un cliente proporciona especificaciones para el material gráfico y su diseño, y el fabricando produce el producto de acuerdo con esas especificaciones. El fabricante no puede unilateralmente cambiar las especificaciones gráficas para incluir una advertencia de la Proposición 65 si la ley no exige ninguna advertencia. Por lo tanto, sería una decisión de cliente incluir una advertencia de la Proposición 65 para las sustancias químicas que estén por debajo de los niveles de seguridad.
  1. Las compañías tendría tiene que enviar el producto terminado a un laboratorio para que se puedan realizar pruebas específicas con el propósito de determinar la toxicidad, si la hubiera, en el producto final. La idea clave aquí es que los ingredientes que forman parte del producto acabado pueden tener trazas de sustancias químicas que no son detectables en el producto final. Eso se debe a que a medida que el producto pasa por diferentes etapas de producción, las sustancias químicas se queman y/o se sellan, disminuyendo o eliminando su exposición. Las empresas que desconocen o no tienen experiencia con la Prop 65 pueden asumir erróneamente que, debido a que su producto tiene cantidades mínimas de sustancias químicas de la Prop 65, no cumplen la normativa. Esto conduce a otra posible trampa: los falsos positivos.
  1. Los falsos positivos asumen que las sustancias químicas de la Proposición 65 existen en los materiales o productos sin la realización de una prueba o confirmación. Los falsos positivos pueden ocurrir erróneamente cuando un fabricante o proveedor no quiere hacer pruebas de laboratorio para determinar los niveles de toxicidad, y prefiere ahorrar dinero y poner la advertencia de la Proposición 65. Así la empresa asume potencialmente la responsabilidad donde pudiera no haber ninguna. Para superar un falso positivo en la cadena de suministros, el vendedor minorista tendría que enviar cada producto final a pruebas y determinar qué niveles de sustancias químicas de la Prop 65 existen. Para los resultados de laboratorio en los que no hay sustancias de la Proposición 65, la advertencia de falsos positivos puede exponer a los fabricantes o proveedores a la responsabilidad contractual de sus vendedores minoristas. El coste de la prueba de laboratorio y el tiempo que se tarda en hacerla es minúsculo si se compara con la responsabilidad y otros gastos en los que se podría incurrir por no realizar esa prueba.
  1. Los fabricantes y proveedores no controlan cómo sus productos migran en el mercado. Los fabricantes y proveedores son los únicos responsables de la creación y la producción de un producto final, pero no por la venta al usuario final. Dicho esto, los fabricantes y proveedores pueden localizarse fuera de CA, y pueden no tener relación con CA. Es posible que deseen restringir el lugar donde finalmente se vende y envían el producto final terminado, pero no hay garantía de que el producto no se venda en CA. La restricción sería simplemente una obligación contractual que un minorista tiene con sus fabricantes o proveedores. Si el producto final se vende en CA, el minorista solo tendría la responsabilidad contractual de indemnizar a los fabricantes y/o los proveedores. La conclusión es que el producto final acabado puede terminar comercializándose en CA donde debe cumplir con las leyes locales. Un simple ejemplo de esto incluye artículos fabricados en Florida, comprados por Internet y enviados a CA. Esta situación es un escenario en la que no ganan los fabricantes ni los proveedores, porque los obliga a cumplir con la Proposición 65 con base en el supuesto de que un producto final puede terminar comercializándose en CA.

En última instancia, cada compañía debe determinar qué pasos deben dar para cumplir con la Proposición 65; cada una asume el riesgo de no cumplir la ley o de ignorarla. Cumplir con la Proposición 65 no es algo obligatorio, pero bailar al son de la música es lo que se espera cuando hay cambios. Es mejor que fabricantes y proveedores se preparen para lo peor y lleven a cabo pruebas de laboratorio adecuadas para conocer y actuar dentro de su responsabilidad, evitando que más adelante sean lugar de ser sorprendidos por acciones judiciales o multas.