2018-12-11T20:26:43+00:0011/12/2018|Etiquetas: , , , , |

Por: Rafael Franco – Ingeniero de Soluciones de Trazabilidad

En artículos anteriores, ya se ha tratado de la tecnología RFID en nuestro canal. Ahora la intención es trazar un estudio de caso sobre la aplicabilidad de esta tecnología.

El uso del RFID es muy amplio y puede estar presente en múltiples aplicaciones; sin embargo, su principal utilización es la de identificar y contabilizar productos a larga distancia sin la necesidad de establecer un contacto visual.

Es importante observar que cada segmento de la industria cuenta con distintos sectores internos donde esta tecnología es aplicable. Podemos tomar el ejemplo del control de producción en la industria farmacéutica. En este caso podemos tener etiquetas RFID para identificar los frascos de medicamentos de tal manera que se pueda analizar cada etapa del proceso de envasado, empaque y manejo. Otro ejemplo de uso lo constituye el proceso de control de la cadena logística, a través de la captura de datos en los procesos de recepción y expedición hasta la llegada al cliente final.

Para entenderlo mejor vamos a analizar el funcionamiento de la operación logística básica de una empresa del sector de ropa.

Vamos a imaginar que un empresario tiene varias tiendas en distintas ciudades y que éstas son abastecidas por diferentes centros de distribución, y que diversas empresas del rubro de la confección fabrican sus productos finales.

Para tener productos en la tienda, el empresario de la red necesita hacer una solicitud de compra (o iniciar una orden de fabricación) a los confeccionistas (si no tiene una confección propia), los que, a continuación, producirán el pedido y enviarán las prendas a los centros de distribución.

En un proceso automatizado sin el uso del RFID se identificaría un conjunto de prendas producidas por medio de un código de barras que registra sus características básicas, es decir: tamaño, color y modelo.

La primera desventaja del uso del código de barras se puede comprender si tomamos como ejemplo un productor de tamaño mediano que expide aproximadamente 10 mil prendas por día y que éstas se dividirán entre distintos clientes, porque, en ese caso, el proceso de separación por código de barras requiere que el operador que hace la separación focalice y apunte el lector de código de barras a la etiqueta. Este proceso se vuelve lento y susceptible a errores humanos en comparación con esa misma operación usando la tecnología por radiofrecuencia (RFID), y además dicho proceso generaría una gran dificultad para saber si las prendas son exactamente las que deben embarcar en la determinada remesa, ya que el control con código de barras se hace considerando las características generales y no los artículos en serie, lo que no ocurre con el RFID, por lo que eso es una ventaja.

Con el RFID, el recuento de las piezas se puede automatizar sin necesidad de apuntar el lector de código de barras. Un chip de RFID UHF pasivo se puede leer a una distancia de hasta 10 metros, haciendo que las lecturas sean mucho más eficientes y rápidas.

De esta forma, la tecnología RFID permite que la identificación de los artículos se pueda hacer por unidad, con una etiqueta de identificación para cada prenda. Así, es posible contabilizar cada ítem expedido evitando errores en la remesa y aumentando significativamente el control sobre lo que fue embarcado (o desembarcado).

En combinación con este flujo operativo se construyen programas informáticos para capturar y administrar las lecturas, y ese software permite que los datos puedan tratarse de tal forma que la información se use con distintas reglas de negocio, como por ejemplo comprobar una orden de producción o comparar si una determinada factura corresponde a los productos físicos que se envían en la remesa.

Se puede observar un conjunto de ítems tiene una única identificación, haciendo imposible que cada ítem pueda identificarse de forma unitaria. En este caso, no se sabe específicamente la información de la producción y el embarque de cada prenda.

Con la utilización de las etiquetas RFID se puede hacer la identificación unitaria de los ítems, haciendo que la eficiencia y el control de la productividad y la logística sean mucho más confiables y dinámicos.

Al llegar al centro de distribución, el mismo proceso de lectura se puede hacer a través de portales RFID instalados en el andén de recepción y, de esta manera, se hace una verificación automática en el momento de descargar el camión, tras lo que la mercancía ya se encontraría lista para su almacenamiento, teniendo en cuenta que todo el sistema de administración de stock y de aspectos fiscales estará alimentado con los datos de las lecturas captadas en la recepción de la mercancía.

Del mismo modo que en el proceso de la cadena de producción de las prendas, se puede llevar a cabo ese mismo ciclo con las prendas que se envían a las tiendas, es decir, usar los datos de recuento, control y emisión de documentos para realizar la expedición desde centro de distribución hasta la tienda a través de portales y lectores RFID.

El ciclo logístico termina en la tienda, donde la recepción también se puede hacer utilizando el lector RFID. En ese momento, dado que toda la cadena está controlada, podemos utilizar los beneficios del RFID dentro del punto de venta.

En el entorno de la tienda se pueden gestionar las herramientas que apoyan la venta, como portales inteligentes en los vestidores que leen la información en la tarjeta RFID de la prenda y que pueden generar informes de gestión de las más buscadas por los clientes. También se pueden usar vestidores inteligentes que informan al cliente las principales características de la prenda elegida y ofrecen otros productos que complementarían esa venta potencial.

El self check out también es otro concepto utilizado para que la experiencia de compra por parte del cliente final se realice de una manera totalmente automática, sin la utilización de mostradores de venta, es decir, el cliente hace la lectura de las prendas compradas usando un ordenador conectado a una antena y un lector de RFID, y efectúa el pago mediante un lector de tarjetas de crédito y débito también conectados a ese ordenador.

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