By Chuck Wilson, Content Proposal Manager – Identity Solutions, USA Region

Aunque el debate sobre la necesidad y la validez de los credenciales de identidad municipal se está convirtiendo en una cuestión política polarizada, existe una necesidad civil, aún no atendida, de acceso a los servicios ofrecidos por los municipios. Independientemente del lado de la división política al que alguien pueda inclinarse, una solución de credenciales que sea insegura o vulnerable expone a una comunidad a la que se debe servir y proteger contra fraudes y abusos. Sin embargo, este es un riesgo auto infligido que puede mitigarse fácilmente al seguir algunas de las mejores prácticas de acreditación desarrolladas y ya adoptadas por grandes organismos gubernamentales estatales y federales para proteger a sus ciudadanos/residentes.

Historial
Una parte de la población en la mayoría de las ciudades no está documentada. En esa situación se encuentran, por ejemplo, inmigrantes, personas que viven en las calles, jóvenes adoptivos, ex convictos y ancianos que no conducen. Sin un documento de identidad emitido por el gobierno, muchas personas encuentran grandes barreras al buscar asistencia médica, abrir cuentas bancarias, solicitar beneficios públicos o incluso retirar paquetes en las oficinas de correos en los EE.UU., entre otros. Muchas personas que no tienen documento de identificación tienen recelo de interactuar con la policía, buscar ayuda o denunciar algún delito. Algunas ciudades se ocupan de estas cuestiones a través de una tarjeta municipal que ayuda a romper esas barreras y dar acceso inmediato a los servicios que la ciudad ofrece. Hay cuatro principios fundamentales que impulsan y dan respaldo a estos programas de tarjetas:

1) Inclusión: Esto significa proporcionar tarjetas de servicios municipales para todas las personas en la ciudad que deseen tener una, así como darle buenas razones a todos para que deseen disponer de una tarjeta. Aunque el suministro de tarjetas de servicios municipales es un fuerte símbolo de bienvenida a los marginados de la comunidad, su valor aumenta mucho cuando los residentes tradicionales también las usan. Atraer a una amplia parte de miembros del municipio mejora el valor de las tarjetas y disminuye el riesgo de crear una percepción negativa para quienes las usan.

2) Confidencialidad: Esto significa proteger la Información Personal Identificable (PII, por sus siglas en inglés) de los usuarios de tarjetas. Esto se hace de dos maneras: primero al revisar los datos del solicitante pero no retener, cualquier documento que se utilice para hacer la solicitud (documento de identificación) y segundo, al proteger la imagen facial y otros datos de identidad. Mantener imágenes fotográficas para hacer el análisis de reconocimiento facial es un mecanismo fundamental para combatir el fraude y los abusos pero esos datos deben permanecer protegidos y confidenciales en la medida permitida por la ley.

3) Sostenibilidad: Los programas de tarjetas municipales exitosas y de largo plazo deben ser de bajo coste y las tarjetas deben ser emitidas de forma segura para eliminar fraudes y abusos. La solución de realizar una emisión central cumple con esas metas al producir credenciales en una instalación de tarjeta segura dotada de los equipos más avanzados desde el punto de vista tecnológico. Los equipos ubicados en la localidad y de venta libre (over-the-counter, OTC) son más propensos a la obsolescencia y exigen el mantenimiento de stocks de tarjetas en la localidad, lo que representa un desafío de seguridad y abre espacio a malos usos. Las soluciones OTC no logran cumplir con el nivel elevado y la variedad de recursos de seguridad disponibles en una tarjeta emitida de forma central. Esta última permite que las tarjetas se envíen a las personas, a la ciudad o a una dirección alternativa, como un refugio, por ejemplo. Otra ventaja en casos de fraude potencial es que retira de los funcionarios de la ciudad la decisión de emitir o no una tarjeta.

4) Capacidad de trabajar en red: La utilidad de una tarjeta aumenta a medida que más servicios se vinculan a ella, como su utilización como tarjeta de biblioteca, o para uso en el transporte colectivo, o para tener acceso a lugares y eventos culturales de la comunidad, tales como festivales, ferias, exposiciones y otras actividades que la ciudad patrocina.

Mejores Prácticas
1. Desarrollar el programa considerando oficial la tarjeta municipal. Esto puede ser realizado de manera legislativa o por medio de una orden ejecutiva, dando a la tarjeta una estructura estatutaria y estableciendo la legitimidad de la credencial. Hay cuatro etapas principales para desarrollar el programa:
a. Obtener información de la comunidad antes de establecer el propósito y los usos de la tarjeta y de esforzarse para mejorarla. La participación de la comunidad mejora el compromiso del grupo y aumenta el número de registros. La asociación con minoristas locales es un ejemplo de cómo se puede agregar valor para impulsar las inscripciones, pues incluye a ciudadanos que tienen acceso a otras identidades emitidas por el gobierno.
b. Garantizar que todas las agencias municipales acepten la tarjeta como prueba de identidad y residencia en la ciudad; la tarjeta debe mostrar el sello de la ciudad u otro identificador municipal claro.
c. Implicar a las autoridades de seguridad pública desde el inicio del proceso, especialmente en el curso de formación para autenticar la tarjeta.
d. Elaborar un Documento de Políticas y Procedimientos, aprobado por un consultor jurídico, para regir la solicitud y la emisión de la tarjeta de servicios municipales. Esto proporciona un mecanismo de responsabilidad y ayuda a garantizar que no haya conflicto con las leyes estatales y federales.

2. Habilite una lista amplia y flexible de documentos de identificación que se utilizarán para comprobar la identidad y la residencia.
a. La lista de documentos aprobados es una decisión que debe tomar la ciudad, ya que cada municipio es diferente. Una lista exhaustiva depende de la comunidad que está siendo atendida y del acceso de los individuos a los registros.
b. No todos los documentos de identificación son iguales. Algunas ciudades utilizan un método de menú en el que el solicitante proporciona un documento del Grupo A y otro del Grupo B. Otros, como Nueva York, emplean un sistema de puntos similar al de algunas jurisdicciones de DMV (Departamento de Vehículos Automotores).

3. Garantizar una fuerte seguridad contra el fraude de la tarjeta. Hay dos cosas a tenerse en cuenta en este caso: (a) Diseño de la tarjeta y (b) Autenticación de la tarjeta.
a. Diseño de la tarjeta – Hay varias características de seguridad disponibles que se pueden incorporar en una tarjeta, especialmente en las emitidas de forma central, haciendo que la tarjeta municipal sea prácticamente imposible de falsificar. Las compañías con buena reputación en el mercado están totalmente alineadas con las pautas de seguridad de la Asociación Americana de Administradores de Vehículos Automotores (AAMVA), que se ha convertido en un pseudoestándar para garantizar las credenciales de Identidad en los Estados Unidos.
b. Autenticación de tarjetas: Por más importante que sea tener una tarjeta altamente segura, es esencial que las autoridades de seguridad pública puedan determinar rápidamente la legitimidad de una tarjeta municipal a través de una combinación de recursos táctiles, marcas de seguridad y/o el uso de una linterna equipada con filtro infrarrojo o ultravioleta.

4. Mantener privados los datos del titular de la tarjeta. Esto se hace de varias maneras:
a. Prohibir la retención de documentos de identificación utilizados para solicitar la tarjeta, lo que debe ser enfatizado durante la formación impartida al personal. El costo de retención de esos documentos no justifica cualquier beneficio obtenido al retenerlos.
b. Limitar la retención de PII solo a elementos esenciales, como una imagen fotográfica; y que se retenga solamente mientras el titular de la tarjeta esté inscrito en el sistema.
c. Permitir que cada portador de tarjeta confirme su género.
d. Permitir que los portadores de tarjetas proporcionen direcciones alternativas como comprobación de su lugar de residencia y, así, puedan recibir sus tarjetas. Esto es especialmente necesario para personas que no tienen lugar fijo de residencia o sobrevivientes de algún tipo de violencia doméstica.
e. Eliminar cualquier dato personal de la fábrica que se contrate para producir y proporcionar la tarjeta, incluida la dirección del titular de la tarjeta.

5. Habilitar la tarjeta municipal para su uso con diversos propósitos. Las tarjetas que solo se pueden utilizar para un propósito raramente son exitosas a lo largo del tiempo. Sin embargo, expandir significativamente los beneficios de una tarjeta de servicios municipales, añadiendo varios beneficios e incentivos, aumenta su atractivo para todos. Algunos ejemplos específicos incluyen:
a. Uso de la identificación municipal como tarjeta para uso en la biblioteca local.
b. Dar acceso a servicios de autobús o tren, en asociación con la empresa de transporte colectivo local.
c. Utilizar la tarjeta para dar acceso a espacios culturales, como parques municipales, festivales, museos o centros recreativos.
d. Como medio para acceso a descuentos en medicamentos controlados en farmacias participantes.
e. Ofrecer descuentos en negocios locales como restaurantes, tiendas de comestibles, tiendas de ropa, grandes almacenes, etc.
f. Desarrollar alianzas con instituciones financieras para ampliar los servicios para los portadores de tarjetas, incluyendo la apertura de cuentas.
g. Identificar alergias o condiciones médicas en la tarjeta.
h. Proporcionar prueba de intención de ser donante de órganos.

Para obtener más información acerca de las tarjetas de servicios municipales o de las soluciones de identidad de Valid, llame al 855.825.4387 o escriba a info@valid.com.